Aquel año mis padres me daban mi regalo de Navidad en forma de dinero para que me comprase ropa, nada más lejos de la realidad.

Tras una vitrina de cristal dentro de una pequeña tienda de antigüedades, me esperaba él. Era un precioso muñeco de cartón piedra que se llevó íntegro todo aquel dinero, pero no importaba, había hecho realidad un sueño, el tener mi primer muñeco antiguo.

Si con este pequeño proyecto de página puedo acercarme a tantas y tantos que como yo adoráis este mundo mágico, me siento satisfecha. No pretendo enseñar a nadie, sólo compartir.

Al fin y al cabo, quiénes mejor que ellos para recordarnos que la vida sigue, y que su paso por nuestras manos no es más que una estancia temporal entre nosotros.

Si nos contaran su historia nos hablarían de nanas y de juegos infantiles, y de niñas vestidas de tul y de madres con sombrillas,

           

qué triste el pasar del tiempo

sobre esta vida que rueda,

unos llegan, otros se van

y la muñeca se queda.

               

 

 

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Historia de nuestras Muñecas antiguas